Intercambio de experiencias de mujeres constructoras de Paz  

Por María Suárez Toro (*)

SAN JOSÉ - "La expectativa de la Liga Pro Paz y Libertad LIMPAL, capítulo Costa Rica, es que podamos trascender los instrumentos legales para crear herramientas de lucha de acuerdo con nuestras capacidades y necesidades locales, nacionales y regionales para el ejercicio de nuestros derechos como mujeres" dijo a SEMlac Aylin Bolaños, presidenta de esa entidad.

La Liga es el organismo responsable de convocar al evento "Mujeres transformando la agenda de paz y seguridad en el mundo", una suerte de congreso mundial que tuvo lugar del 1 al 5 de agosto en el Hotel Radisson de esta capital.

El evento reunió a más de 165 representantes de Palestina, Israel, El Líbano, Noruega, Finlandia, Suecia, Dinamarca, República del Congo, Nigeria, Nepal, India, Francia, Gran Bretaña, Alemania, Chile, Colombia y Chile, entre otros países.

LIMPAL se ha caracterizado por unir a mujeres de distintas partes del mundo alrededor de temas que tienen que ver con la paz y la seguridad, vistos desde ellas. Así lo ha hecho durante 96 años, movilizando a activistas, académicas y mujeres en instancias políticas en sus países y a nivel de las Naciones Unidas.

A la reunión, LIMPAL Costa Rica llevó una delegación de 62 mujeres entre los 22 y los 87 años de edad. La mayor de ellas es la activista Olga Bianchi, quien refirió a SEMlac su emoción por ver que la organización local tiene una presidenta joven. Bolaños tiene 30 años de edad y además presidió el evento.

Otras dos destacadas figuras del país sede son la especialista en derechos humanos Sonia Picado y la antropóloga Anna Arroba.

Picado fue homenajeada en el evento por haber sido nombrada recientemente al cargo de Presidenta del Consejo Asesor sobre Seguridad Humana de las Naciones Unidas. La Comisión de la ONU sobre Seguridad Humana fue creada posteriormente a la Cumbre del Milenio de 2000 y define el tema como la protección, ante amenazas graves y generalizadas, de la esencia vital de todas las vidas humanas de forma que se realcen las libertades humanas y la plena realización del ser humano.

Arroba fue una de las ponentes principales del evento. Al referirse al tema de la conferencia, destacó que comprender el origen y desarrollo del patriarcado en el mundo es importante para comprender la guerra, pero también porqué la gran mayoría de mujeres se oponen a los conflictos armados y otras expresiones guerreristas.

"La misoginia, entendida como el odio a las mujeres, hace que los hombres desestimen el aporte de ellas a la paz, pero también propicia la violencia de género", afirmó. Añade que una característica del patriarcado es el uso de la violencia para dirimir los conflictos.

La paz para las mujeres es más que el silenciamiento de las armas y la ausencia de las guerras declaradas. Incluye lo que quedó resumido en una pegatina de la LIMPAL: "Nuestro cuerpo es el primer lugar para ejercer nuestra soberanía, exigimos respeto."

Pero los cuerpos de las mujeres están asentados en realidades. Una resolución del evento, dirigida al gobierno de Costa Rica, se refiere a la responsabilidad del país sin ejército desde 1947. "No ceder ante las presiones para su militarización", le exigen, apoyadas por las activistas del congreso mundial.

Bajo la presidencia de Laura Chinchilla, el país se está prestando para que el territorio nacional se convierta en una base logística de los Estados Unidos en la región.

Este año la Embajada de los Estados Unidos urgió a la Asamblea Legislativa la aprobación de permisos para que barcos artillados de la Marina de la nación norteña entraran a la zona costera costarricense.

Adicionalmente, este año se detectó la presencia de expertos en inteligencia militar en la Base Policial El Murciélago, en La Cruz de Guanacaste en la zona norte del país, según denuncia del Centro de Amigos por la Paz, una organización sin fines de lucro en el país.

La Fuerza Pública costarricense desalojó "manu militari" a 35 familias de la finca "Balastre" en la Teresa de Pococí, provincia de Limón, en el oeste de Costa Rica, para construir la sede de la Academia Nacional de Policía, con un financiamiento del Banco Centroamericano de Integración Económica y el equipamiento del Plan Mérida del Comando Sur de los Estados Unidos.

En 2010 el gobierno aprobó la presencia, durante medio año, de 7.000 soldados, buques y submarinos, diseñados para prácticas de invasiones y para sostener una cabeza de playa por tiempo indefinido en cualquier nación latinoamericana, menos Brasil.

Si bien el país tiene un acuerdo con Estados Unidos desde 1999 bajo la Ley 7929, que aprueba patrullajes conjuntos con el propósito de combatir el narcotráfico, una cláusula en esa normativa exige la renovación anual de convenios de ese tipo y permite al órgano ejecutivo y legislativo rechazar propuestas.

A pesar del rechazo de amplios sectores nacionales a la presencia exagerada de la flota y armada estadounidense en el país, la medida fue aprobada. Sectores de partidos de la Asamblea Legislativa, como el Partido Acción Ciudadana, se han opuesto, limitando el ingreso al país de efectivos militares como tal. Dos organizaciones que se oponen son el Centro de Amigos por la Paz en el país y la LIMPAL.

Los talleres en el evento también presentaron diversas perspectivas mundiales de las mujeres sobre las temáticas de la Conferencia. "Soberanía y Seguridad Alimentaria: Un asunto de mujeres" fue coordinado por la costarricense Eva Carazo, "Indicadores global de la Resolución 1325" sobre las mujeres y los conflictos armados fue facilitado por una activista de la República Democrática del Congo, una de Estados Unidos y otra de Suecia.

"Violencia armada contra las mujeres" fue orientado por mujeres de Costa Rica, Colombia, Gran Bretaña y Nigeria, "Ambiente, Poder Nuclear y Armas Nucleares" estuvo a cabo de mujeres de Holanda y Estados Unidos, mientras "Soberanía Alimentaria y Seguridad" quedó a cargo de holandesas, por sólo mencionar algunos.

La LIMPAL es una de las más antiguas organizaciones mundiales de mujeres existentes hoy día. Nació en 1915, al calor de la I Guerra Mundial, cuando más de 1.000 mujeres procedentes de todas las regiones se unieron en La Haya, Holanda, para repudiar la guerra y decirle al resto del mundo que querían la paz.

Desde entonces, cada vez que los Estados entran en guerras, LIMPAL, junto con otras organizaciones, ha reunido a mujeres de esos países en conflicto y de naciones solidarias con su resolución, para mostrar que ellas son capaces de colocarse por encima de las disputas y proclamar salidas políticas y pacíficas.

Han actuado así en distintos escenarios que van desde las comunidades en cientos de países en contextos de guerra y de relativa paz, hasta las Naciones Unidas.

LIMPAL es una Organización No Gubernamental (ONG) con secciones nacionales, que cubren todos los continentes, con un secretariado internacional con sede en Ginebra, y una oficina en Nueva York para atender asuntos relacionados con las Naciones Unidas.

(*) Corresponsal de RedSEMlac