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La Inconformidad y disgusto por la mala organización marcaron un evento en el que el plato fuerte fue el concierto de Calle 13

Por Damaris Aguilar

Foto: Luis Velásquez

SAN SALVADOR - La premiación de los atletas que participaron en la cuarta edición de la Copa Internacional de Fútbol El Salvador (COINFES), tuvo que ser suspendida. Al momento de que se hiciera el aviso para la entrega de trofeos, los presentes respondieron con abucheos, silbidos, insultos y lanzando todas las botellas que tenían a la mano.

Eran las ocho con cincuenta y tres minutos de la noche cuando se escuchó “vamos a pasar a la premiación de la Copa COINFES, recibamos a los organizadores y como invitado especial, el vicepresidente de la República de El Salvador, Salvador Sánchez Cerén” terminó de decir uno de los animadores del evento, cuando los abucheos inundaban el Mágico.

“Calle 13, Calle 13…” era lo único que querían ver los presentes, y junto a sus exigencias, las botellas plásticas, algunas vacías otras medio llenas de agua o soda, comenzaron a llover en el escenario. Una alcanzó al animador, otras sorprendían a los elementos policiales que custodiaban la tarima y a uno que otro periodista.

Jorge Shafick Handal, Sánchez Cerén y Carlos Ruiz, alcalde de Soyapango, se quedaron con las ganas de levantar y entregar las dos copas que minutos antes de su presentación estuvieron pesando tras el escenario.

Luego de casi tres horas de retraso, Calle 13 hizo su presentación (prevista para las siete de la noche), misma que fue precedida por una lluvia de botellas, insultos y descontento de aquellos que desde tempranas horas de la mañana, se hicieron presentes en las instalaciones del estadio Jorge Mágico González para ver en primera fila al grupo puertorriqueño.

alt“¡Regresen los frijoles! ¡Nos han tenido con engaños!” Eran algunas de las consignas que el público del área Vip gritaba a los organizadores del evento a las ocho y cincuenta y tres de la noche, hora en la que pararse en el escenario significaba un seguro botellazo.

La lluvia de botellas fue muestra de inconformidad y malestar de los que por más de cuatro horas se atrevieron a ayunar para ver y escuchar a los ganadores de nueve premios Latin Grammy.

Lo irónico de la seguridad fue que la PNC en los diferentes portones, registraba y no dejaba pasar squiz o botellas con agua que el público portara, obligándolos a deshacerse de ellos, todo para “evitar” que esos recipientes fueran arrojados y se generarán disturbios; sin embargo, parecieron olvidar que en el interior del Mágico se estaba comercializando agua y bebidas carbonatadas embotelladas.

“Para la próxima que vendan agua en bolsa, por lo menos si te caen te explotan, te mojas, pero no duele” exclamó en son de broma uno de los periodistas que se resguardaba de la lluvia de botellas tras los agentes de la UMO, que custodiaban el escenario.

Muchos de los que se hicieron presentes desde las once de la mañana cedían ante el calor, la sed y la presión por los empujones. “Se quieren salir, se quieren salir” gritaban para que personal de Comandos de Salvamento sacaran a los que tiraban la toalla de entre el mar de inconformes y disgustados.

Desde tempranas horas de la mañana, las aceras del Mágico González estaban tapizadas de personas que hacían largas colas para poder ver a Calle 13. Margarita Morales fue una de las cientos de fans que tuvo que hacer cola durante cuatro horas.

“Él (René de Calle 13) ya había twitteado que iba a venir retrasado, entonces mejor hubieran publicado que el evento iba a comenzar tarde y así no nos hubiesen hecho ‘dundear’, jamás había ido a un concierto donde tenía que esperar diez horas para ver a la banda”, señaló.

A las nueve con cuarenta y cinco de la noche la larga espera de doce horas para los más desafortunados fue una recompensa que duró alrededor de hora y media.

Aquí se baila como bailan los pobres, sonó en los parlantes y encendió los ánimos de aquellos miles que de inmediato apagaron su descontento al escuchar y ver por fin en el escenario a Calle 13, que abrió con El baile de los pobres.

Una hora y quince minutos después Calle 13 tocó “Atrévete” uno de sus primeros éxitos y una de las últimas canciones. Sin embargo, como en todo concierto no pudo faltar el “otra, otra, otra” y Calle 13 tuvo que cantar uno de sus sencillos más recientes, Latinoamérica, que muchos como Jorge Shafick Handal colocan entre sus favoritas.

“Me gusta porque hace un recuento de la historia de Latino América y de los problemas que vivimos, no es simplemente una canción más, es un recuento de la historia, es una conexión del grupo con los problemas de Latinoamérica” dijo.

Para la seguridad del evento la Policía Nacional Civil hizo un despliegue de aproximadamente 475 elementos policiales incluyendo a la Unidad del Mantenimiento del Orden (UMO) y el Cuerpo de Agentes Metropolitanos (CAM), que desde las seis de la mañana prestaron sus servicios.

Sin embargo, los inconvenientes de seguridad estuvieron presentes, alrededor de las dos y media de la tarde en el portón número dos para la entrada Vip, la compuerta estuvo abierta y sin presencia policial. “No contaban  con la seguridad necesaria y el personal que estaba en los graderíos, pues ingresó a la duela y se formó una avalancha de personas”, explicó el jefe de operación de Comandos de Salvamentos, José Reyes.

El resultado, ocho personas lesionadas y una de ellas con posible fractura en la muñeca, izquierda.

Hasta las cinco de la tarde más del 80 por ciento de los 30,000 boletos habían sido vendidos. “Hemos tenido una muy buena respuesta porque colocamos 30.000 boletos y nos reportan que se vendieron arriba del 80-90 por ciento”, señaló Jorge Shafick Handal.

Los organizadores del evento dijeron no tener un consolidado de la colecta de granos básicos, pero que éste sería dado a conocer hasta este domingo. Sin embargo, aclararon que la distribución de los granos básicos será hecha a través de las alcaldías sin importar el color político para todas aquellas personas que resultaron afectadas por la depresión tropical E-12.

Para muchos de los asistentes valió la pena la espera y el aguantar hambre, pero critican la mala organización del evento. “No me pareció el que después de tanto atraso quisieran hacer la premiación, tuvieron tanto tiempo para hacerla y no lo hicieron, eso es seña de la mala organización”, opinó Emilio Velásquez, uno de los asistentes.

Al parecer los organizadores del evento se apropiaron de la letra de Calle 13 “Vamos a portarnos mal”.